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 Conoce los pros y contras de la Humanización

Uno de los grandes problemas de la humanización, se debe a que es un concepto que hoy en día se ha prostituido. Ya que muchas veces se ha usado para referirse a la causa de un problema conductual  o a un mal manejo animal, llegando al punto de perder sentido la palabra.

¿Cuántas veces hemos escuchado que familiares, amigos, incluso el veterinario o peluquero canino dicen que el perro se comporta así porque lo han humanizado?

De hecho, cada persona tiene su propio significado de humanización,  siendo ya un concepto muy subjetivo. Por ejemplo, para una persona X manejo o interpretación  es humanizar, mientras que para otra puede ser algo totalmente distinto.

Desde mi opinión personal y profesional, la humanización ocurre cuando un humano le atribuye al animal emociones y necesidades, las cuales pueden ser correctas o equivocadas. Es cierto, uno como tutor sí puede interpretar emociones  y sí puede darse cuenta qué necesita su animal, ahí influirá qué tanto el tutor conoce a su animal de compañía (perro). Pero también puede equivocarse, si lo interpreta mal y/o no sabe sobre el comportamiento de la especie.

Entonces, si hay una interpretación  correcta por parte del humano sobre las emociones y necesidades tendría el animal, la humanización podría ser algo positivo. Ya que en tal caso, el humano puede empatizar con lo que siente el animal y ayudarlo a cubrir sus necesidades.  Cabe agregar que, los animales sí tienen emociones como: felicidad, miedo, tristeza, ansiedad, irritabilidad, amor, frustración, pero hasta ahora no se ha demostrado que manifiesten emociones complejas como venganza, culpa, manipulación). O pueden sentir frío, calor, sed, hambre, mareos, dolor. Respecto a sentir y tener experiencias no son muy distintos a nosotros.

Y por otra parte, la humanización también podría ser algo negativo, como cuando al animal se le interpreta mal tanto en sus emociones, actos (conductas) y necesidades. Y también sería algo negativo cuando se usa el concepto de humanizar en un comentario despectivo, influyendo en manejar mal (peor) al animal y  atentando contra su bienestar.

              

Pros de la humanización:

-Cuando al conocer el lenguaje corporal de la especie y  sus emociones, yo sé si está cómodo y feliz, y busco fomentar eso. O bien si sé que ciertas situaciones le incomodan veré evitarlas, prevenirlas o trabajarlas de ser necesario para que se estrese lo menos posible. Yo sé perfecto cuando la Maqui está feliz, ama determinados juguetes y actividades,  premios comestibles (aunque creo que ama más comer en sí que lo que se echa a la boca) . Y también sé que situaciones le complican y ahí yo veo si evitarlas o trabajarlas. Muchas veces mi mamá o mi pololo me preguntan “Oye, ¿por qué hace eso? ¿Por qué se pone así? Y yo aunque aún la ando conociendo, casi siempre les tengo respuesta. Aunque también puede que me equivoque, y no tengo problema con eso y tengo amigos- colegas que me ayudan a entenderla mejor. Siempre me preocupo sobre interpretarla bien, para que esté lo más feliz y bien posible.

– La humanización, también puede verse en la preocupación  que se tiene por el animal hacerlo vivir con humanos  y exponerlo a situaciones que lo pueden estresar, pero por vivir con humanos tendrá que soportar. Por ejemplo, en la naturaleza los perros no usarían arnés y correa para salir a caminar, pero al vivir con nosotros los debiéramos habituar a tales elementos de paseo como medida de seguridad. De lo contrario, pueden correrse riesgos, haber accidentes y malos ratos.

-Cuando es aplicar sentido común  y empatía. Por ejemplo, muchas veces se critica cuando se les pone ropa a los perros, pero un perro en invierno según su edad, condición de salud, pelaje y lugar donde vive perfectamente puede necesitar ropa y protegerse del frío. Y en tal caso no debería ser pecado, ponerle ropa y velar porque no pase frío. Tampoco es pecado, ofrecerles juguetes, entrarlos a la casa, regalonearlos. 

-Ahora  hay cada vez más accesorios y alimentos para animales, que les facilitan y mejoran la calidad de vida. La comodidad gracias a los inventos humanos, no tiene por qué ser malo y tampoco exclusiva para nosotros. Y estos productos surgieron desde la interpretación que tuvo el humano para satisfacerles una necesidad animal No quita que también puedan ser inútiles o puedan ser contrapoducentes  como el collar de ahorque o collar eléctrico.

Contras de la humanización:

-Cuando al animal se le interpretan mal sus conductas y emociones, y esa inadecuada percepción humana termina atentando contra su bienestar. Por ejemplo,  cuando se dice que el perro “se portó mal” en el veterinario, porque no se dejó examinar y por ende se aplican gritos y fuerza bruta para reducirlo e inhibirlo hasta lograr la consulta. Luego, de esa consulta algunos tutores llegan a sus casas, con la sensación de haber criado mal al animal y empiezan aplicar una autoridad  que nunca fue necesaria (y más bien contra producente) para intentar corregir que se “porte mal”. No quieren sentirse juzgado y tampoco quieren que se repita la situación. Pero en tal caso, el perro no se portó mal, se portó como un perro con miedo y ansiedad, que no entiende por qué lo obligan a ser manipulado de esa forma, llevándolo al punto de tener que defenderse o moverse mucho para soltarse. Y ni el veterinario ni el tutor lo interpretaron bien, y la situación no fue por regalonearlo en la casa. 

-Cuando al animal le imponen situaciones que las personas interpretan que toleran por ser animales domésticos (mascotas), pero finalmente son situaciones  van en contra de su naturaleza y no los compensan de alguna forma. Por ejemplo, los perros de patio que jamás pasean y con suerte ven a su familia solo a la hora de comida. Ahí hay carencias de socializar, explorar, entretenerse, entre otras. Esas situaciones ocurren porque hay gente que interpreta que “los perros son animales de patio y solo necesitan eso”. No, porque sean animales están doméstico están preparados a tolerar situaciones que el humano le impone.

-Cuando el tutor por ser aprehensivo, no lo deja ser perro ensuciarse, jugar, socializar o resolver problemas,  interviniendo en cada momento y limitando al animal en desarrollar sus capacidades. Intervenir no es malo, el tema es saber cuándo hacerlo para evitar y prevenir traumas y malas experiencias, porque los animales necesitan desarrollarse en su adecuado momento y lugar, pero habrá situaciones que será mejor evitar, se debe encontrar un equilibrio entre intervenir y no hacerlo.

En mi opinión, usar la palabra humanización tiene una connotación más negativa que positiva, porque es muy subjetiva. Hay mucho desconocimiento cuando se usa y puede causar un mal rato para el tutor y el animal cuando les dicen “tu mascota es así, porque la humanizas”. Genera muchos estigmas.

Finalmente, usando o no el concepto de humanizar, se trata de preocuparse por interpretar bien las emociones y necesidades del animal, conocerlo como individuo y como especie, para que tenga una mejor calidad de vida al compartir con nosotros. La idea es aplicar sentido común y empatía.

“Ojalá la gente los humanizara más, probablemente habrían mucho menos maltrato y abandono”

Alejandra Hughes F.

Médico Veterinario

Diplomada en Etología y Entrenadora canina profesional

 
 

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